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Trabajo de campo con estudiantes artistas por la Sierra Gorda de Querétaro

Agradecimientos a la UASLP y al coordinador de la carrera de Arte Contemporáneo Dr. Rodrigo Meneses y al coordinador de la carrera, Julio Aguilera por los trámites y apoyo para la realización de esta actividad.

Uno de los “atractivos” de mis clases de antropología es que propongo jugar al “trabajo de campo” a los estudiantes de medicina o de arte (o de otras disciplinas). Nos vamos a un lugar etnografiable (pero seguro) sin arriesgar mucho. La idea es que confronten en sus cuerpos (y mentes, si es que la mente es distinta al cuerpo) la realidad social.

Así que propuse irme con los estudiantes de arte del CUARC (UASLP) (generación 2018) a visitar una zona arqueológica en la Sierra Gorda (entre los límites de Querétaro y San Luis) que se llama Tancama. Se hizo una lista de 19 alumnos. Por lo que desde el principio consideré 20 asistentes (yo, además).

Despúes de los líos administrativos de siempre (formatos de seguros, cotización del transporte, solicitud de apoyo, etcétera) ya estábamos más o menos listos, cuando Rodrigo Meneses me solicitó subir la información a la página face de la generación. El aviso de que al final el costo del boleto fue más barato y que el trabajo final para los que no asisitieran consistiría en un ensayo de 6 cuartillas hizo que en cuestión de horas y sin que yo me diera cuenta aumentara el número de asistentes al viaje. Dammit.

A las 7 am, afuera del CUARC, estában 16 de los 22 estudiantes y las dos camionetas con capacidad para 14 y 6; bien pronto llegaron 5 estudiantes más. Puaj. A las 7.35. am salimos, con un pasajero extra sentado en un pasillo (yo). Ya, rumbo a la carretera a Rioverde (entró la llamada de un estudiante rogando alcanzarnos) y una estudiante convencía (¿o era convencida?) a su novio de acompañarnos. Bueno, pues no era posible, porque por una razón muy extraña éramos más estudiantes de los enlistados originalmente. El estudiante extra, (“el Alex, para los camaradas) que llegó crudísimo, se tuvo que sentar en el pasillo conmigo. No sé por qué, ir de espaldas me generó mareo y no pude leer una letra en el camino y me revolvió el estómago. Mario iba leyendo a Baudrillard y Emilia a Adorno. Yo, que traía mi Levi-Strauss en mi tablet miraba con envidia cómo estos leían y bailaban reguetón, al mismo tiempo y sin marearse. Tampoco sé cómo le hice para llegar a Rioverde sin vomitar, por las curvas y por la música.

9.15 am. Llegamos a Santa Catarina. Ahí, don Esteban un anciano me preguntó que si yo sabía por qué habían desaparecido el Seguro Popular. Le dije que fuera al DIF para que le ayudaran con las cataratas de sus ojos. Me preguntó a dónde íbamos, le respondí y me dijo que sí conocía Jalpan pero que nunca había escuchado el término Sierra Gorda, lo cual me recordó una entrevista que realizamos en San Ciro, cuando un señor me dijo que en un programa lo tenían ubicado en la región Sierra Gorda y él no sabía qué era eso.

10.34 am. Desayunamos en la desviación hacia San Ciro, en establecimientos distintos. Los estudiantes se dieron vuelo con las “marranadas” (elotes en bolsas). Yo me comí una migada de lomo, no estuvo mal. Ahí hice cobro del dinero, para que no se lo gastaran antes de que me regresaran mi lanita. Uno o una de los chic@s no me pagó. Tengo una lista, pero no he querido investigar quién es.

A las 2.00 pm ya estábamos en Jalpan, y a las 2.34 pm, después de un ligero extravío, en la actividad en Tancama. No había visto la Sierra tan seca, nunca jamás. Entiendo que los campesinos dividen el tiempo en seco y húmedo (los citadinos lo dividimos en frío/ caliente).

Ahí conocimos (más bien yo lo conocí, porque los estudiantes ni lo pelaron, errores novatos de creer que estas personas no tienen importancia o conocimientos) a don Rigoberto Trejo, encargado del sitio arqueológico quien vivió mucho tiempo en la CdMx, y donde conoció a su esposa. Regresó a la Sierra Gorda (a Tancama) y no a Pinal de Amoles (donde es originario). Porque su papá nunca le pudo heredar una tierra. Siempre fueron desposeídos. Es huérfano, de madre a lo que me dijo: “lo más triste es cuando uno ya no tiene a su mamá”. Me explicó también, que antes llovía más, lo cual explica que los habitantes del sitio no requirieran estar cerca de fuentes de agua. Aun pienso en esto: quizá ya había jagueyes (y en el sitio había “fuentes”).

La actividad consistió en recorrer la zona arqueológica y poner atención al lugar, debido a que se encuentra en una de las regiones con mayor biodiverisdad del país, que el sitio fue un sitio huasteco, por lo tanto era maya. Había que poner a todos los detalles del paisaje. El lugar era un museo, y que tenía un discurso museístico. Que en la antigüedad el sitio fue construido con el ejercicio del poder y había sido hecho para impactar. Qué otros discursos habitaban ese espacio, por ejemplo el Estado-Nación de México, qué intenta decirnos ahí.

El sitio es muy parecido a todos los sitios arqueológicos que mantiene el Instituto Nacional de Antropología e Historica (INAH). Lo primero es un estacionamiento. Un lugar de recibimiento, donde hay un libro de registro. Luego, un pequeño museo (una explicación muy sencilla del sitio) y el recorrido por las estructuras desenterradas y restauradas.

En el estacionamiento, es un lugar de sedimentos. Ahí están los baños, los basureros, el libro de registros, las piezas que los turistas van recolectando y honradamente regresan a la administración y una mesa donde hay unas monedas y billetes que de alguna manera dicen “deje aquí su amable propina por favor”. Las plantas que los cuidadores del sitio cultivan.

Se sube al sitio siguiendo un sentido dextrógiro. El lugar se compone de tres terrazas escalonadas, y en cada una de ellas hay un complejo arquitectónico y se observa un paisaje distintos. Aunque, como un alumno se dio cuenta, el lugar está completamente rodeado de cerros. Este escalonamiento de terrazas artificial, de todo a todo, parece imitar, sin embargo, la composición de los cerros que se encuentran en el horizonte norte del sitio. Un estudiante me dijo “la imitación del hombre a la naturaleza”. Órale, va.

La arquitectura de las edificaciones es maya. La principal de ellas, cuenta con el famoso desnivel y tablero y además con una roca -como estela- frente a la escalinata superior. Los edificios presentan distintos tipos constructivos, piedras bola, lajas, piedras cuadrangulares, y paredes estucadas. Por todo el sitio se ven canales de agua, que al parecer tenían fines simbólicos (como fuentes y pilas). En la terraza superior hay un pequeño juego de pelota.

Respecto a las plantas y árboles, los árboles están plagados (no sé si sea el mejor término) de plantas epidifitas a las que llaman “orquídeas”. Echan flores rojas y amarillas. Hay sabinos, colorines, ceibas, jacarandas, mezquites, cedros, caobas, orejones, pemuches, además de árboles frutales como mangos, papayos, plátanos, guayabos, guajes. Plantas medicinales muchas, lavandas, mentas, yerbabuena y la mas ornamentosa de todas: el chamal. Un estudiante de rioverde que se llama Gael, lo reconoció, recordando a su abuela. Lo cual nos habla de que en otras épocas, el chamal quizá era más extendido.

En un palo hueco, devorado por las termitas, había un hoyo redondito hecho por un carpintero. En otro lugar, los estudiantes encontraron madrigueras de mamíferos grandes (¿tlacuaches, tuzas?), de todos modos, las lagartijas nos seguían por todas partes. Había piedras de construcción (rocas, ya lo sé) con rayas, qué raro. En varias partes del sitio se encuentran dibujos hechos en el piso con piedras. El más interesante está en la primera terraza. Parece el glifo de Pedernal. Otro, que se ve desde la estructura secundaria de la última terraza, parece el dibujo de un pene enorme que se proyecta desde el observador hasta el final del edificio.

En todo el recorrido hay unos maceteros cuadrados que resguardan árboles. Estos maceteros fueron hechos por los constructores del sitio… o reutilizaron los materieles para hacerlos. O bien, los árboles crecieron en esos lugares.

En una parte del recorrido observamos un montón de “piedras porosas”, que eran en realidad restos del estuco que no ha podido restaurarse. Muchos estudiantes se clavaron en la observación estética de las rocas, otros de las plantas… me pregunto si lograrán reunir todas esas percepciones, experiencias, volverlas conceptos y luego esos conceptos convertirlos es ideas que pueden vincularse o no con críticas, saberes y teorías del arte.

Yo caminaba por ahí, miré una ceiba. La tomé y me espiné. Inmediatamente me brotó sangre del dedo. Caminé unos metros más y subí a la estructura principal donde me encontré unas lajitas de obsidiana. Ahí está una placa que explica cómo eran los aretes de la princesa huasteca que gobernaba el lugar: eran unas mariposas chupando néctar. La tarde empezaba a ceder. Apenas la luz mejoraraba las fotos.

Pude interactuar con algunos. Aldo que parece estar muy leído sobre cine. Aurora, Cali, Caro, Gael, Leonardo, Edson y otros adquirieron la postura de investigación. Se veían retechulos preguntándose cosas sobre el sitio. Me decían cosas como “el lugar tiene plantas de humedad, pero todo está seco…”, “encontramos unos jitomates cherrys…”

Al reunirnos otra vez en la entrada del sitio. Nos dimos cuenta que don Javier (el chófer) había invertido esas tres horas en hacer composiciones rocosas, “parar piedras” le dice él. Pasatiempo que ha desarrollado en sus años de chofer (y de tener que esperar turistas).

Rocas apiladas por don Javier, como su pasatiempo convertido en una capacidad sorprendente, casi escultórica.

Nos tomamos la foto del recuerdo. Al salir, don Rigo, me detiene y me muestra una planta que da “bolas de gato”, me enseña a comer una y saben ¡a tomate con chile! Regresamos a Jalpan para comer y terminar de hacer el registro de ahí. Yo me fui a comer paletas de hielo, un par de taquitos de aquí y de allá, un pan, una jícama, un jugo de caña. Compré otro cacto.

En una calle observé una fuente con un angelito músico y recordé el trabajo de Heidi Chemin. Pensé que quizá, por alguna razón, algunas formas se reproducen con la lógica del inconsciente.

Mientras me comía mis paletas, observaba a la gente salir de misa (muy arreglados) iban saliendo como de una boda. Unos señores mayores me observaban con desconfianza. Luego me encontré a unos estudiantes que me dijeron que al entrar al templo fueron muy mal vistos porque entraron a una boda. Aquí claramente se nota la confrontación de intereses, a los locales les encanta que su pueblo sea “mágico” en la medida que llegan turistas a dejar dinero a la localidad; pero detestan a los turistas que llegan a irrumpir sus eventos importantes. De igual manera, a los turistas les encanta ver las tradiciones locales, pero solo las que ya no son vigentes (folclore) porque las tradiciones vigentes las pueden profanar todo lo que quieran.

La pregunta es ¿qué es distinto lo que hicimos del turismo? ¿qué separa al investigador del turista?

De pronto vi cómo unos alumnos (omito los nombres) eran cuestionados por un policía municipal. Me acerqué y el policía me explicó que le “había pedido a la señorita que se cubriera porque le podían faltar el respeto”. Le agradecí la recomendación y les dije a los chicos que los veía en 20 minutos para irnos. Me pregunto, quiénes estaremos más mal… nosotros por irrumpir las costumbres de un lugar (siempre me he sentido mal por los turistas que llegan con sus costumbres a irrumpir la tranquilidad de un lugar) o ellos (los policías) por machistas y espantados.

El atardecer fue magnífico.

Al regresar, el despachador de la gasolina (en Rioverde) leía Los conceptos fundamentales del materialismo histórico de Martha Haernecker.

En esta ocasión, todos los grupos jalaron cada uno para su lado. Unos fueron a explorar las cantinas más lejanas del grupo, otros fueron a comer a los restaurantes con mejor vista, otros garnachearon. Solo un grupo me ofreció pan del que compraron. Ahora entiendo que grupos tan grandes de estudiantes (más o menos 30) se terminan organizando en pequeñas comunidades de 5 o 6. Les cuesta mucho trabajo romper con la tradición profesor-alumno y también interactuar entre grupos. Me pregunto qué tanto la clase, o los intereses artísticos los unen.

En la tradicional foto del recuerdo, en el sitio arqueológico de Tancama, la foto nos la tomó dom Rigoberto

Moraleja: repartir entre los estudiantes dípticos informativos sobre las propiedades diuréticas de la cerveza.

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Primera entrada del blog

Requiero de un sitio en donde dejar registro de los procesos de investigación y de reflexión que, como antropólogo hago, con el propósito de que otros colegas y estudiantes puedan acompañarme, refutarme o enriquecerme. Esta plataforma pretende potenciar mis registros y mis herramientas de investigación y de docencia.

Durante meses he sentido cierto cansancio de repetir, semestre tras semestre los mismos temas a mis estudiantes de medicina y de arte. Cada seis meses ofrezco la misma clase, cierto, con mejores argumentos cada vez, y aunque para los chic@s la clase puede resultar llamativa -porque es la primera vez que la escuchan- pero ya estoy un poco cansado de repetir los mismos recursos. No puedo dar otros temas -que quisiera- porque modificaría las bases de mis cursos; así que he decidido redactar los temas de mi clase en artículos que iré presentando en este blog, para que los estudiantes de mis clases puedan leer los temas que corresponden, acompañados de otras lecturas y así podamos aprovechar el tiempo de clase en discutir y producir algo.

Be yourself; Everyone else is already taken.

— Oscar Wilde.

Trabajo de campo en el Desierto

Con estudiantes de 3o Semestre de Medicina de la Universidad Cuauhtémoc en Guadalupe Victoria – La Cruz, Mexquitic de Carmona, S.L.P.

Debe agradecerse el apoyo de la rectoría de la Universidad Cuauhtémoc quién prestó todas las facilidades para realizar este proyecto. Asimismo de los Dres. Javier Jaramillo, Agustín Paz y Ma. del Carmen Flores quienes brindaron todo el apoyo administrativo. A don José quien nos ayudó pacientemente en el traslado.

En mi curso de Antropología, una de las experiencias que ofrezco a los estudiantes —en este caso, de tercer semestre de Medicina— es la oportunidad de realizar trabajo de campo. La idea es llevar a cabo un diagnóstico de salud en la comunidad Guadalupe Victoria de la Cruz (Municipio de Mexquitic) con el reto añadido de que los estudiantes logren un primer contacto con pacientes en un contexto social comunitario.

Observo aquí que la antropología sirve a la profesión médica en el desarrollo de habilidades de observación y atención a partir de los criterios de relativismo cultural e interculturalidad.

Salimos de la Universidad Cuauhtémoc pasadas las 8 de la mañana. Tras unos 15 minutos de traslado, llegamos a la comunidad de Capulines con un objetivo secundario: desayunar gorditas. Sin embargo, no había ningún puesto abierto. Solo encontramos uno, pero nos informaron que abrirían hasta más tarde. Decidimos entonces ir a San Marcos, una comunidad más grande —de unos 5,000 habitantes—, donde esperábamos encontrar más opciones.

Pero el plan no resultó. La carretera principal estaba cerrada por obras, así que, gracias a un estudiante que conocía la zona (le vamos a decir aquí HP por Harry Potter), tomamos un desvío cerca de un Oxxo, entrando por los fraccionamientos de Forja Real. Al llegar al centro de San Marcos, vimos a varias personas esperando el camión para ir a trabajar. Les preguntamos por gorditas y nos indicaron un local más adelante. Para nuestra sorpresa, también estaba cerrado y solo abrirían hasta las 11 de la mañana.

Finalmente, nos detuvimos en el Oxxo, ahí había un pequeño puesto, bajo un toldo azul que me recordó a los de la Huasteca: hielera, termo naranja y envases deshechables. Los estudiantes (el primero fue R2D2, quien es de origen huasteco) compraron atoles de avena, tortas, burritos y tamales. Yo me incliné por la última quesadilla de queso que quedaba y que le obsequié a don José, nuestro amable chofer. [ejercicio con qué] Resultó que los vendedores eran huastecos originarios de Ciudad Valles que perdieron el trabajo en San Luis Potosí, por eso montaron ese negocio para salir adelante. Desde las 7 de la mañana están ahí, ofreciendo comida a los transeúntes. En San Marcos nadie más lo hace. ¿Por qué? Porque aunque fueran 15 mil habitantes, nadie desayuna fuera de su casa. Los huastecos importaron su modelo de venta en un lugar del altiplano, desde las 6 de la mañana están listos los puestos de café, pan y tamales. ¿Lograrán cambiar los hábitos de los tlaxcaltecas de Mexquitic?

Antes de retirarnos del lugar, K., un estudiante lleno de preguntas, y yo vimos pasar un camión urbano casi vencido y atiborrado de sanmarquenses en ruta para ir a trabajar, cuyo traslado contrasta con los volvos y mercedes benz de los vecinos radicados en los nuevos fraccionamientos que van al club o al gym.

Recorrido académico por el Santuario del Desierto y Guadalupe Victoria

El camino al Santuario del Desierto inició con una parada necesaria en La Cruz, donde un local de gorditas nos facilitó el uso de sus baños para las estudiantes. Durante esta pausa, H.P. mencionó su familiaridad parcial con la zona, gracias a tener conocidos en la región y gusto por los bailes. Dice irse al monte con sus compas a pasar el rato. Llama la atención que es uno de los estudiantes más despiertos e interesados ¿es porque ha tenido la oportunidad de andar de vago y conoce el mundo más allá de la comodidad de su casa? No lo sé.

Al llegar al Santuario ya un poco tarde, a las 9.45 h, subimos el Cerro de la Cruz, inmediato al templo. En la cima del cerro, realizamos un ejercicio de observación y análisis del paisaje, enfocándonos en el medio ambiente (el sistema ecológico), los bancos de cantera, los escurrimientos y la acumulación de agua, la soledad del espacio que lo constituye como un “desierto”.

-¿Qué ven?

-Piedras, respondieron

– ¿Qué clase de piedras (rocas)?

– ¿Basálticas? Respondió K.

– No, se trata de rocas ígneas mejor conocida como canteras. Hay de varios tipos, suaves y duras. Formalmente se les conoce como “tobas” a la cantera suave y que sirve para hacer edificios. Lo que se ve al fondo es un tajo o mina de cantera rosa, de donde se extrajo la cantera del Saucito, del Santuario del Desierto y otros edificios de San Luis Potosí, etcétera. Respondí y así hasta llegar a la conclusión de que ahí, el Santuario del Desierto se acumulan agradecimientos por la recuperación de la salud, que es el tema que nos interesa.

Posteriormente, desde un punto más elevado del cerro, examinamos los impactos del crecimiento urbano: Modificaciones a los cuerpos de agua; explotación de bancos de cantera, las nuevas carreteras que destruyen el paisaje, expansión de áreas urbanizadas.

Los estudiantes descendieron el cerro ahí mismo y yo regresé al santuario por la camioneta rezando por que nadie se fuera a caer. Cuando los alcancé y los vi íntegros, respiré aliviado. Luego proseguimos con un recorrido periférico por Guadalupe Victoria. Sin embargo, noté que los participantes no mostraron mayor interés en las características del paisaje durante este trayecto.

La segunda fase de la actividad consistió en la división por equipos para localizar pacientes previamente asignados:

  1. El equipo 1 se desplazaron a las inmediaciones del templo en busca de una paciente con discapacidad (Hija de don Ch.) y uno de sus familiares con diabetes mellitus muy agresiva (con probable pérdida de la vista).
  2. El equipo 2 se desplazó a buscar a otra paciente con diabetes mellitus, muy cerca del templo
  3. El equipo 3 lo dejamos en la Avenida del Desierto para ubicar a otra paciente.
  4. Personalmente, acompañé al equipo 4, compuesto por puros chicos, (el líder y otros 3) en su trayecto hacia el puente de las Limas y logramos localizar exitosamente a Doña Veda en su domicilio. Durante todo el proceso, se brindaron las indicaciones necesarias sobre seguridad y orientación, particularmente respecto al tránsito por áreas con presencia de perros (que pueden ser bravos).

Encuentro con pacientes en Guadalupe Victoria

Cruzamos el puente de Las Limas y avanzamos por un terreno plano, un llanito. Confieso que iba algo desorientado, sin saber exactamente cómo llegaríamos a la vivienda, porque el día que visité a doña Veda, hace más de un año, fue casi de noche. En esta ocasión buscaba el “papalote” del pozo del inventor de la comunidad, pero no lo veía.

Además, es típico en mí que me pierda con estudiantes.

Legamos a donde había un conjunto de viviendas, los ladridos de los perros anunciaron nuestra llegada a un grupo de hombres que estaban ahí reunidos. Al acercarnos, nos recibieron con un cordial “¡Pásale a lo barrido!”, invitándonos a compartir su comida.

Sobre una tina había tostadas con nopales: “camarones de los pobres” que amablemente nos ofrecieron. Saludé a cada uno de ellos de mano – costumbre que mis estudiantes aún no han adoptado, aunque deberían saber que en estos contextos es importante saludar a todos por igual. Al principio, los jóvenes dudaron en aceptar la comida, pero finalmente accedieron. Admito que me repetí tres veces: los nopalitos picosísimos estaban deliciosos.

Estos hombres recién habían matado un puerco. Nos explicaron que estaban friendo “la grasa” y por mientras botaneaban los nopalitos. Me ofrecieron una cerveza, pero sabían que yo estaba trabajando y que esta vez no podría aceptarla. Nos mostraron la cabeza del puerco (enorme) y le tomé esta foto macabra .

Entre los presentes estaba el sobrino de Doña Veda, quien facilitó nuestro encuentro con ella. Hizo una llamada para avisarle de nuestra visita, lo que permitió que la señora, a pesar de su condición, hiciera el esfuerzo por atendernos. Le estamos profundamente agradecidos por esta muestra de paciencia y hospitalidad.

Al llegar a la vivienda, inicialmente nos recibió su hija, indicando que Doña Veda nos atendería en unos momentos. La propiedad es una de las más antiguas de Guadalupe Victoria, un solar que perteneció al padre de Doña Veda. En el patio se ven gallinas y un pozo antiguo de considerable tamaño. Ahí estaba el famoso motor del que me platicó doña Veda en la entrevista de hace más de un año.

Cuando apareció Doña Veda, llevaba un paliacate en la cabeza y evidentemente se veía afectada por la enfermedad. En noviembre pasado, meses después de mi última visita, le diagnosticaron cáncer de mama. Desde entonces ha soportado 25 sesiones de radioterapia y 8 de quimioterapia. Lo más crítico es que tuvo que operarse en el sector privado, pues el IMSS – a pesar de ser su derechohabiente – no le proporcionó la atención necesaria.

La situación económica es angustiante: Se tuvo que operar en una clínica privada, que le costó $70 mil pesos. Los medicamentos cuestan $1,000 pesos por caja (necesita dos al mes). Actualmente no hay disponibilidad de estos fármacos en las instituciones públicas. Los traslados al Hospital 50 le han significado más de $5,000 pesos en servicios de Uber desde que apareció la enfermedad.

Afortunadamente, cuenta con el apoyo de sus hijas, su principal sostén durante este difícil proceso. Espero que mis estudiantes hayan podido registrar adecuadamente estos datos, pero sobre todo: comprendido las verdaderas dificultades que enfrentan los pacientes en el acceso a tratamientos oncológicos, particularmente en situaciones rurales.

El regreso a la realidad y a la Universidad Cuauhtémoc

Al regresar, me di cuenta que los estudiantes venían algo aturdidos por todo lo visto – o al menos eso me pareció. Habrá que esperar sus reportes para saber realmente qué les quedó de toda esta experiencia. Fui recogiéndolos equipo por equipo, como habíamos quedado, a pie de la carretera.

El primer grupo me contó que sí habían encontrado al paciente que perdió la vista por la diabetes. Luego, al equipo 2 no los encontré donde esperaba, así que me fui hasta el Arroyo del Desierto donde había dejado al tercer grupo. Estos no localizaron al paciente que buscaban, pero se toparon con otro caso todavía más complicado, del que traían unos datos que al parecer los dejaron bastante impresionados: un paciente masculino con fracturas, epoc, diabetes e hipertensión sin tratamiento.

Ya de regreso, por fin pude reunirme con los muchachos del último equipo. Ellos sí encontraron a su paciente, una señora que según entendí trabaja o colabora en algo relacionado con la salud. No me quedó muy claro su rol exacto, pero lo interesante fue lo que nos contó: que ella sí tiene acceso a médicos en San Luis y a sus medicamentos, pero que en la comunidad hay mucha gente que desde el COVID quedó desatendida porque ya no llegan las brigadas de salud como antes. Eso explicaría varios de los casos que vimos hoy.

Espero que con estos casos podamos comprender la complejidad social de la salud. Contar o no con recursos sociales para la atención de la salud es fundamental, como la familia cercana (el caso de doña Veda) pero ¿y las personas que no cuentan con estos recursos? La salud y la enfermedad dependen de factores sociales y simbólicos que están muy por fuera del cuerpo.

Mientras don José nos llevaba de vuelta a la ciudad en la camioneta se sentía un ambiente distinto. No solo era alegría, sino cohesión social, también preocupación. Estoy seguro que los estudiantes empezaron a cobrar conciencia de la complejidad del tema. En mis adentros, entre la experiencia de campo y la práctica educativa, entre mis amigos de Guadalupe Victoria y mis alumnos, no pude evitar pensar en todo este contraste – los que tienen acceso a la salud y los que se quedaron completamente fuera del sistema cuando terminó la emergencia sanitaria. Habrá que ver qué captaron realmente los chicos de todo esto cuando lea sus trabajos.

Caso de la Sra. Antonia Zavala Cabrera

Se solicita colaboración económica para llevar a cabo las intervenciones médicas de la Sra. Antonio Zavala Cabrera que sufre de un desprendimiento de matriz, por lo cual se requirió de una cirugía urgente, que le realizaron el día 17 de mayo de 2021 en la Clínica Sanaí.

La Sra. Antonia es originaria de Villa de Zaragoza, vive en condición de pobreza, sus familiares pueden costear solo una parte de su intervención. Tiene 68 años de edad y sufre de una enfermedad genital grave. En la clinica Sanaí ofrecieron la intervención menos costosa en alrededor de $40 mil pesos. Así que toda aportación es muy valiosa.

Su hijo Edmundo es quien realiza el esfuerzo clínico de sacarla adelante. Su familia fue una de las afectadas por la tromba del año pasado. En la cual se quedaron sin practicamente nada.


Mecanismo de colaboración

1. Aporta tu colaboración depositanto a la cuenta 5204 1656 2150 1596

Esta es la tarjeta

2. ¡Es muy importante!
Envía copia de tu nombre y comprobante al teléfono 4444025239 o al 444 188 5389
(Así llevaremos control de las aportaciones, que aparecerán en este Blog).

3. Acompáñanos un día a recorrer una comunidad.

Las aportaciones se entregarán el viernes 21 de mayo en el domicilio de la Sra Antonia, en Villa de Zaragoza. Aquí mismo notificaremos de la entrega.

6a Entrega de despensas

Villa de Zaragoza, S.L.P. del 14 al 20 de diciembre 2020

No empezó muy bien:

Terminé mi último curso de Antropología Médica (Universidad Cuauhtémoc) el 12 de diciembre de 2020. No fue el mejor curso que he dado. Al final, les pedí a l@s chic@s que me ayudaran a acopiar un nuevo cargamento de despensas, pero de las 60 alumnas y alumnos que tuve, solo participaron 8. Esto habla de la efectividad de mi curso, del cual yo soy el único responsable: no logré despertar ni siquiera el compromiso más sencillo en ell@s. Creo como causa muy probable que la lejanía causada por la relación virtual haya sido el principal motivo.

Aprovecho para expresar que mi curso trata de fundar en el currículum escolar de los estudiantes de medicina una estructura humanista, lo cual no quiere decir “ser buena onda”, “fomentar la caridad”, ni mucho menos ser compasivo o alguna forma de filantropía. Significa comprender. El primer paso para comprender es acercarse al mundo como es, suspender el juicio personal, y tratar de ponerse en los zapatos de los demás. Efectivamente, la mejor manera de hacerlo es con el gesto más simple de todos: dar. Dar obliga al donante a aceptar al donador y ese momento pasa de ser vertical a horizontal y se puede aprovechar para obtener una perspectiva EMIC, luego viene esa interacción interpersonal que es tan compleja.

Pues así empezó el acopio, yo pensando que iba a reunir fácilmente productos para unas 25 despensas y, luego darme cuenta que apenas ajustaríamos unas 4 o 5. Del otro lado, Juanis me había enviado un whatsapp para decirme que había otro viejito muy necesitado de un apoyo, Sarita también había encontrado dos casos nuevos y no había para dónde hacerse: había que conseguir el apoyo sí o sí. Fabiola me dijo que ella compraba el resto de las despensas sin problema y yo me negué porque pienso que no debe venir de una sola persona sino de una solidaridad conjunta. Así que hice una solicitud personal a una lista de “víctimas” que hice rápidamente, revisando mi FB y me encontré en esta ocasión con las siguientes consideraciones:

Personas que me dijeron que sí cooperaban, que les diera más detalles para invitar a más personas. Entonces, me puse a elaborar una invitación y a hacer una página FB.

Personas que me dijeron que no podían cooperar porque no era el mejor momento: no tenían dinero para cooperar, la situación es adversa.

Afortunadamente también encontré personas que me dijeron “claro que sí, León pasa ya o paso mañana a dejarte algo”.

Cómo se solucionó

El viernes reunimos otras pocas despensas más, con las colaboradoras y colaboradores que aceptaron. Así que tuve que subir a mi FB una imagen pública -desesperada- y entonces la participación aumentó lo suficiente: hubo quien me escribió para “depositarme” dinero. Pero no aceptamos dinero en efectivo (aunque sí lo hemos hecho). No es la mejor manera de obtener apoyo, porque se puede malinterpretar, pero a esas personas, les agradecemos su intención.

Aquí la lista de las personas que apoyaron (por su nombre FB)

  • Roxana Salas
  • Lore Lara
  • Guille García
  • Marijó Rocha Zavala
  • SLP Paty
  • Carlota Morales
  • Bety Betún
  • Conchis Castro
  • Federico Villa
  • Aide Rodríguez
  • Gabriela Arredondo
  • Gabriel Sáenz
  • Claudia Vega
  • Cinthya Piña
  • Óscar Galicia
  • Leonor Regalado
  • Jesús Garza
  • Gustavo Martínez Guevara
  • Greta Alvarado
  • Carmen Ávila
  • Fabiola Ávila

Varios de los aquí donantes, dicen poseer capacidad de convocatoria o de estar en grupos que podrían ayudar en las próximas colectas.

Una vez bien abastecidos organizamos los bienes en 15 despensas super completas y 5 despensas incompletas. Las subimos al coche para entregarlas el domingo 20 de diciembre. Aquí algunas fotos de los donantes (la mayoría no se dejó tomar foto).

La entrega

En Zaragoza nos apoya en la entrega Juanis -tengo que escribir sobre ella- y Sarita (estudiante de Medicina de la Universidad Cuauhtémoc). Visitamos a 13 familias, nos llevó desde mediodía hasta las 7 de la tarde. Al hacer la visita, realizamos una pequeña entrevista para realizar fichas de análisis.

  • Doña L. Señora (7? años), viuda y abandonada por sus hijos, quienes le quieren quitar sus bienes.
  • Doña A. (78 años) Viuda, quien vive con una nieta huérfana (T.) con discapacidad mental y motriz.
  • Don J. (36 años) quien padece una enfermedad degenerativa y no puede trabajar desde hace 3 meses.
  • D. Ch (8?) y doña P. quién dejó de vender leña a causa de una fractura de cadera.
  • Doña M.A. (87 años) casada con don P (91 años). Ella sufre de depresión y llora cada vez que la visitamos.
  • Doña Li (61 años) vive de tejer hamacas. Tiene un hijo con discapacidad motriz y epilepsia.
  • Don E (66 años) recién amputado de un pie: anda en muletas a causa de la diabetes, padre de un hijo con discapacidad.
  • Don D. (23 años) de oficio soldador, pero no ha podido trabajar (últimos 3 y próximos 3 años) a causa de unas lesiones muy graves que sufrió en la pierna.
  • Doña H y don H. Esposos. Ella recién amputada, requiere una silla de ruedas más amplia, sufre de diabetes e hipertensión.
  • Doña A. (63 años) Viuda. Sufre de depresión.
  • Doña M. (90 años). Viuda. Bien simpática.
  • Doña Ab. (52 años), recién diagnosticada angina de pecho, abuela de un hijo con discapacidad.
  • Don C., doña Jo, y doña A. Caso muy grave: cuando lo fuimos a visitar, se lo habían llevado a SLP a sacarle agua a sus pulmones, días después nos avisaron que ha fallecido. Familia con múltiples discapacidades.

Los casos son muy graves, desesperanzadores. La diabetes se está acabando a muchas personas de los ranchos: son amputados, dializados, cegados y muertos. No sabemos si hay casos covid, uno de los casos fue diagnosticado como neumonía atípica. Escribiré sobre las constantes de la diabetes: la piedrita que se encaja en el pie y desencadena “gangrena”. Las discapacidades que se viven muy duras. Nos llama mucho la atención, la negación a visitar curanderos ¿Aquí no existe medicina tradicional? Otro problema muy grave es la seguridad: nos hemos encontrado personas lesionadas de diversos modos y todo indica que aquí hay personas violentas que se imponen a leyes y autoridades.

Un apoyo indignante

Al pasar por la calle principal de Villa de Zaragoza, Himno Nacional. Se ven las fachadas de las viviendas similares en tanto estilo y pintura, como los famosos “pueblos mágicos”. Detrás de esas fachadas se encuentran viviendas de adobe muy antiguas totalmente deterioradas, producto de la marginalidad y la pobreza, no porque el adobe sea un material de baja calidad, sino porque su condición es de abandono. Las fachadas son solo eso: fachadas que esconden una pobreza muy grande.

Al parecer, se realizó el esfuerzo de darles a todas estas familias el “apoyo” de “mejorar” su vivienda poniéndoles esta fachada, sin arreglar la pobreza que se vive dentro. Me da la impresión de que a la autoridad municipal le da vergüenza que la calle principal se encuentre habitada por tantas viviendas en la miseria, pero en vez de corregir la pobreza, solo atendieron la fachada. Así el nivel de apariencias.

Apoyo para las familias damnificadas de Zaragoza

Restos de una vivienda destruída por la tromba, 12 de junio de 2020. Villa de Zaragoza.
2020-06-15T15:00:00

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Inicio de acopio de despensas

El 9 de junio de 2020 una tromba afectó a todo un barrio de Villa de Zaragoza, destruyó vehículos y viviendas. Aunque no hubo pérdidas humanas que lamentar, decenas de familias de la noche a la mañana perdieron sus camas, estufas, techos, mercancías, ropa y pertenencias.

Esta acción de acopio será destinada para estas familias, muchas de ellas viven del comercio informal en semáforos deHimno Nacional.

Objetivo: 50 depensas.

Lugar de acopio. Parque de Morales, por carranza, frente a la Facultad de Medicina.

Fechas: Lunes 15 y martes 16 de junio de 2020 entre las 5 y las 7 de la tarde.

Prodecimiento:

  1. Comprar una despensa de bienes poco perecederos: enlatados, aceites, harinas, pastas, azúcar, condimentos, cereales, productos de limpieza y papel higiénico.
  2. Limpiarlos con agua, cloro y empaquetarlos de preferencia en una caja.
  3. Entregar en modo “pisa y corre” en los vehículos estacionados en el lugar de acopio con cubrebocas y lentes o careta protectora. No quedarse a platicar.
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Entrega de apoyos

A familias de personas con discapacidad y familias de bajos recursos

Así empezó…

Pues yo, con ingenuidad, creí que con las despensas entregadas a las familias de las comunidades mixteca baja y mazahua de San Luis Potosí ya había acabado, pero no. Hay muchas familias, de personas mendicantes, personas con discapacidad y de familias que viven en la marginalidad económica que requieren de un apoyo del resto de la sociedad.

Desde el pasado 18 de mayo de 2020, a partir de un listado que organizó el Arq. Manuel de Loera, de la Asociación Comunidad y Diversidad por medio de la T.S. Herminia Sobrevilla y de la Mtra. Luzma de Familias en Movimiento, no lo transcribo pero que contó a 23 familias con discapacidad, se organizó un muy buen acopio de despensas ¡más de 40 despensas!

¿Por qué la discapacidad?

Tener una discapacidad significa mantenerse en una lucha permanente contra la marginalidad social. Una de las principales problemáticas es la laboral. A las personas con discapacidad se les dificulta mucho encontrar un trabajo digno, principalmente por los estigmas sociales que continuamente tienen que enfrentar y superar. En estos momentos a ell@s y a sus familias se les ha agravado la subsistencia, por la falta de empleo. Por lo cual una despensa, por pequeña que parezca, resulta ser una gran ayuda.

Se recibió el apoyo de:

  • Guillermo Sánchez del DIF Estatal
  • Aldahir Ángeles de la (UC, Escuela de Medicina)
  • Miguel Gutiérrez
  • Carolina Ortiz (CUARC, UASLP)
  • Mariana Nava
  • Paty, Jacinto Gutiérrez y Renata Gutierrez
  • Juanita y Jonathan (UAZ y UASLP)
  • Daniela Cervantes y Jonás Barranco
  • Gustavo Alfonso (FCSyH)
  • Lupíta Pérez (Escuela de Medicina)
  • Elizabeth Rocha (Educando para la vida)
  • Miriam Torres (UC, Escuela de Medicina)
  • Marisol Montoya (COLSAN)
  • Sebastian Coronado (FCSyH)
  • Yolanda Camacho-Zapata y Marcos Algara
  • Greta Alvarado y Arturo Gutiérrez del Ángel (COLSAN)
  • Noél Algara IM
  • Víctor Cruz
  • Felipe de la Rosa y Nadia Romo Galindo
  • Josué de la Rosa Guerrero
  • José García Valdivieso
  • Adriana Villasuso
  • Pepe Sánchez (Juntos una experiencia compartida)
  • Chintia Lorena López (UC, Escuela de Medicina)

Hubo una colaboración muy robusta y satisfactoria. No es el mejor lugar para andar ventilando problemas personales, pero varios de los colaborantes han sostenido tremendas discusiones por cuestiones políticas. Independientemente de nuestos perfiles ideológico-partidistas varios de los mencionados colaboraron con mucha generosidad. Me impactó que colegas y amigos que todos los días trabajan para mejorar las condiciones de las personas con discapacidad como el Lic. Guillermo Sánchez del DIF o Pepe Sánchez de Juntos A.C. llegaron el sábado o el domingo con las manos llenas.

Aclaración sobre los agradecimientos: en las cartas de agradecimiento que varios niños con discapacidad escribieron se lee: ¡Gracias Colegio de San Luis! Porque al tratar de ejercer el apoyo de la manera más anónima, las familias beneficiadas al buscar a quién agradecer, me identificaron como Colegio de San Luis. Y aunque este esfuerzo no podría hacerse sin el apoyo de la institución de la que formo parte, el agradecimiento va dirigido a todos los que colaboraron con su aportación.

Sobre el acopio

Desde días antes recibimos varios apoyos que tuvimos que guardar en diferentes domicilios. El sábado 23 de mayo acopiamos la mayor cantidad de despensas en Morales en el coche de Fabiola Ávila. El domingo 24 acopiamos el resto de las despensas en los vehículos de Susana Martínez Arocha y de Hugo Cuéllar.

La Mtra. Greta Alvarado y el Dr. Arturo Gutiérrez apoyaron con más de 30 bolsas de despensa. Daniela Cervantes y Jonás no solo llegaron con cajas de jabones y cloros, sino que también pensaron en quienes armaríamos las despensas y nos llevaron sueros. Felipe de la Rosa y Nadia Romo donaron además unos peluches que en algún momento pensé que tendríamos que tirar a la basura – ¿a quién le interesarían? me dije para mis adentros- pero resultó que los peluches son cotizadísimos y fueron todo un éxito.

El mismo domingo 24, Karen , Fabiola, Susana, Hugo y yo enfrentamos el siguiente problema: todas las despensas eran desiguales. Decidimos sacar todo y volverlas a rehacer en el taller-consultorio de Susana. Esto fue nuevo, porque con las comunidades indígenas mixtecas y mazahuas ellos rehicieron sus despensas.

LLegó un momento donde pensamos que no íbamos a terminar nunca. Pero con un poco de paciencia logramos 23 bolsas de despensa -muy bien surtidas- para las familias de niños con discapacidad y sobraron otras 20 despensas y un poco más. En una de las cajas aparecieron unos lentes y una carta; la carta la pusimos en una despensa y después de ciertas pesquisas dimos con que Jonathan Gamboa -el dueño- los había empaquetado con unos frijoles. Subimos 25 despensas a los vehículos y las entregamos con el Arq. De Loera en el domicilio de La T.S. Herminia y en las instalaciones de Familias en Movimiento con la Mtra. Luzma. Ellas se encargaron de entregar las despensas a las familias necesitadas. La niña Zoé nos ayudó con el registro fotográfico de esa entrega y por esa razón algunas fotos salen editadas con stickers.

El resto de despensas

Guillermo Vega -un viejo amigo antropólogo- hizo un acuerdo con 12 familias que trabajan en los cruceros de Himno Nacional e Himalaya para entregarles otras trantas despensas. Las entregamos el domingo 31 de mayo, participaron en esta tarea: Andrea Meléndez, Fabiola Ávila, el famoso Memo, Roxana Solorio. Las familias que provenían de Villa de Zaragoza mandan decir a los que apoyaron que muchas gracias, porque ellos allá, no tienen nada, ni agua, ni trabajo y que su gobierno municipal no puede atenderles. Entre las familias de Himalaya se sumó una mujer indígena -tzotsil- que recibió una despensa. Cuando nos dan las gracias, se siente como si uno hubiera hecho algo increíblemente bueno. Creo que quizá deberíamos mejorar nuestras redes y nuestra organización para que esto no se confunda con caridad, ni crean que esto se hace por bondad. Me parece que quienes colaboramos lo hacemos porque es nuestra obligación ciudadana aportar cuando se puede.

Surgieron otras tres donantes: Celia García Valdivieso, Teresa Carrizales y Cinthia Lorena. Con sus aportaciones terminaremos de completar las despensas que ya tenemos y realizaremos otras entregas. Como van surgiendo más familias con necesidades creo que haremos un último esfuerzo de acopio. Esta vez usando las redes de las redes. Buscaremos 5 contactos para que cada uno realice entre sus contactos 5 despensas. Esperemos que funcione.

Si tú conoces casos que requieran de apoyo. Hazlo saber.

Si deseas colaborar con una despensa, ponte en contacto.

leon.garcia@colsan.edu.mx

https://www.facebook.com/profile.php?id=100010035286088

Esta acción se suma a la convocatoria del CONACYT de Iniciativas Solidarias a ejercer acciones de Ciencias, Tecnología y Humanidades e Innovación ante la Contingencia-COVID-19 como Cadenas solidarias para el apoyo, acompañamiento y compra de alimentos para la población vulnerable. Para ello, nos coordinamos desde el Programa Infancia y Discapacidad (EL Colegio de San Luis A.C.) con el Arq. De Loera, con la T.S. Herminia Sobrevilla y con la Mtra. Luzma de Familias en Movimiento Pro Educación de Niños Down.

Apoyo a las personas con discapacidad

2020-05-23T17:00:00

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Acopio de despensas para PcD’s

Esta acción se suma a la convocatoria del CONACYT de Iniciativas Solidarias a ejercer acciones de Ciencias, Tecnología y Humanidades e Innovación ante la Contingencia-COVID-19 como Cadenas solidarias para el apoyo, acompañamiento y compra de alimentos para la población vulnerable. Para ello, nos coordinamos desde el Programa Infancia y Discapacidad (EL Colegio de San Luis A.C.) con el Arq. De Loera, con la T.S. Herminia Sobrevilla y con la Mtra. Luzma de Familias en Movimiento Pro Educación de Niños Down.

En colaboración con el Arq. de Loera, se han registrado un primer listado de 23 familias con un@ o más niñ@s o personas con discapacidad con problemas de sostenimiento alimentario en estos días, a los cuales les vendría muy bien una despensa. No publicaremos los nombres de estas personas, pero podemos informar que se trata de familias del norte de la ciudad con chic@s que han sido diagnosticados con Trastorno de déficit de atención, dificultad severa de conducta, dificultad severa de aprendizaje, trastorno del espectro autista, discapacidad auditiva y discapacidad visual, además de algunas familias de chic@s con síndrome de down atendidas por la Asociación Familias en Movimiento.

El objetivo será reunir 30 despensas que se repartirán equitativamente entre esas 23 familias.

Lugar: Parque de Morales, Carranza Frente a la Facultad de Medicina.

Horario: Sábado 23 entre las 17.00 y las 19.00 horas y Domingo entre las 11.00 y las 13.00 horas.

Procedimiento para donar despensas

  1. Adquirir una despensa de bienes no perecederos: enlatados, sopas, cereales, aceite, harinas, azúcar, galletas, jabones, etcétera. No hay cantidad específica: “lo que sea tu voluntad”.
  2. Limpiar los productos con agua clorada y/o jabón. Empaquetarlos en una caja o bolsa sellada. (Para evitar contagios).
  3. Presentarse en el horario y lugar señalados con cubrebocas, lentes o vicera y entregar la despensa con estilo “pisa y corre” (no quedarse a platicar).

Consideraciones

  1. El procedimiento se hace solo con donaciones en especie. Si quieres colaborar y por alguna razón estás fuera de SLP, puedes pedirle a un familiar y amigo que te ayuden a colaborar comprando y entregando la despensa.
  2. Tomaremos fotos para registrar el proceso y transparentarlo lo más que se pueda. Si no estás de acuerdo en que tu imagen se haga pública por favor háznoslo saber.
  3. La acción funciona mejor si te organizas con tus familiares y amistades y realizas aportaciones colectivas, no solo por la cantidad de lo aportado, sino porque mejoramos nuestra organización y nuestro “tejido social”.
  4. No se apoya a ninguna ideología política o partidista ni preferencia religiosa. Todas se respetan. Favor de no colocar propaganda política ni religiosa en las despensas.
  5. Considerar que esto no es caridad. Es organización social.
  6. Si ya se reunieron las 30 despensas y quieres participar, realizaremos otros dos acopios más en los próximas semanas (estamos registrando familias con necesidades). Reserva tu solidaridad y tus ganas de apoyar, serán muy útiles en los días por venir.

Sobre la distribución

El domingo por la tarde (entre las 4 y las 6 de la tarde) repartiremos en cantidades similares 23 conjuntos de despensas que se entregarán a las familias registradas previamente y ese mismo día se entregarán a través de los mecanismos organizados por Familias en Movimiento y la T. S. Herminia Sobrevilla.

Otras experiencias similares

Se han realizado dos acciones de cadenas de suministros a comunidades indígenas de San Luis Potosí:

Acopio de despensas para la Comunidad Indígena Mixteca Baja de San Luis Potosí

Acopio de despensas para la Comunidad Indígena Mazahua de San Luis Potosí

GRACIAS

Apoyo a la comunidad mazahua

Acopio y entrega de despensas a la comunidad Mazahua de San Luis Potosí, del 12 al 17 de mayo de 2019

Después de la entrega de despensas a la comunidad Mixteca Baja de San Luis Potosí, recibí una llamada de don Vicente Hernández, principal de la Asamblea de la comunidad Mazahua. Entendí esta llamada para “saludarme” como un “nosotros también requerimos apoyo”. Le ofrecí realizar un segundo acopio de despensas. Como ya había recurrido a mis actuales estudiantes, me pregunté cómo podría organizar otro apoyo, sin nada qué ofrecer a cambio. Aproveché que Fernanda Camacho Solís (Escuela de Medicina, UC) me escribió el siguiente mensaje:

“Ya no somos tus alumnitos, pero echanos un gritillo cuando necesites ayuda…”

Supuse que quizá no solo Fer estaría en la misma disposición. Sino el resto de estudiantes de Enfermería, Medicina, Arte, Antropología, Historia podrían sumarse. Pensé que podría ser un buen examen, para saber qué tan dispuestos estaban a colaborar con las problemáticas indígenas. Entonces intenté enviar un mensaje por el mensajero de Facebook -me costó un buen rato estar seleccionando contactos- y luego lo peor: esta plataforma me bloqueó el mensaje, porque era demasiado texto y demasiados destinatarios… (¿Por qué a mí sí me llega un montón de spam?) Después de varios intentos, se logró a contactar a suficientes estudiantes para completar las 20 despensas que se propuso reunir.

Algunas estudiantes me escribieron desde otros municipios y Estados: apoyarían enviando la despensa con sus familiares o enviarían dinero (les pedí que no lo hicieran), pero finalmente insistieron. Paulina Chávez, desde la Ciudad de México, me depositó $1,500.00 pesos y con ese dinero adquirí $1,300.00 de bienes de despensa. El resto del dinero se ocupará en el siguiente acopio.

Aquí la lista de los participantes

  • Rosa María Aldrett (Medicina UC)
  • Pepe Sámano (Economía UASLP, Antropología EESCIHA)
  • Jessica Rodríguez (EESCIHA)
  • Enrique Zapata (Antropología FCSyH, COLSAN)
  • Fernanda Camacho (Medicina UC)
  • Hugo Cuéllar (Historia EESCIHA)
  • Ricardo Silva (Medicina UC)
  • Danya Tinoco (Ciencias Ambientales, UASLP, COLSAN)
  • Elisa González (Medicina UC)
  • Berenice Muñiz (Enfermería, Cruz Roja Mexicana)
  • Mariela Pérez (Medicina UC)
  • Montserrat Olivares (Medicna UC)
  • Joaquín Alvarado (Medicina UC)
  • Nahomi Mancilla (Medicina UC) y otr@s que ella contactó.
  • Paulina Chávez (Antropología EESCIHA)
  • Heberardo Rodríguez (Medicina UC)
  • Gina Basurto (Arte, UASLP)
  • Cecia González (Medicina UC)
  • Berenice Nieto (Medicina UC)
  • Lisset Ruiz (Medicina UC)
  • Carmen Acevedo (Antropología, FCSyH y COLSAN)
  • Karen Fernández Liñán

Todos llegaron con cubrebocas y lentes. Algun@s vinieron apoyados por sus padres (lo cual es muy satisfactorio). Por recibir la despensa o por el gusto de verl@s a much@s, olvidé tomar la respectiva foto. Una disculpa por ello.

La entrega

El domingo, Enrique Zapata (quien puso su coche para recibir las despensas), Hugo Cuéllar, Karen Fernández y yo (también colaboraron además con un vehículo) fuimos a una vivienda donde se reunieron muchas familias mazahuas. Don Vicente dio un pequeño discurso (en español) me dio la palabra, presenté a Hugo, Karen y Zapata y les expliqué que los estudiantes se organizaron para entregar esas despensas. La comunidad (en la voz de varias mujeres) agradeció mucho el gesto. Explicaron que han sido días difíciles porque ya no los dejan vender, además de que han disminuido las ventas.

Sacaron todos los bienes de las despensas y lo repartieron equitativamente. A cada mujer -representante de cada fogón- se llevó una bolsa similar. Las cajas de galletas y refrescos se repartieron ahí mismo.

Los mazahuas envían muchos mensajes de agradecimiento a los estudiantes que participaron. Describo aquí algo de eso, por ser testimonios que también nos dan información para reflexionar:

“Lo que ustedes hacen, no lo hace ni el gobierno ni los políticos.”

“Que Diosito les multiplique lo que nos dieron”

Por último, hubo varios agradecimientos en lengua mazahua que decían que agradecen mucho la ayuda y que esperan que Dios, regrese multiplicada la ayuda. Que es la base de reciprocidad de todo el mundo indígena y campesino.

Sobre el virus

Varios presentes me hicieron saber que ellos no se enfermarán, piensan que están acostumbrados a “andar entre la tierra”. “Nosotros no nos enfermamos. Eso sólo es para la gente de arriba (se refería a Las Lomas)”. La comunidad mazahua de San Luis Potosí no cuenta con curanderos tradicionales. Cuando se enferman recurren a sus propios saberes botánicos o asisten con el médico tradicional. Ninguno de l@s mazahuas cuenta con servicios públicos de salud (IMSS, ISSTE). Y no están organizados para responder ante un caso de contagio por COVID-19. Creo que no podemos quedarnos esperando a que no se contagien. Habrá que pensar en cómo ayudar a las poblaciones indígenas a conceptualizar el problema para que se organicen, es decir a transitar entre los discursos y saberes EMIC y ETIC.

Se agradece mucho la participación de tod@s. Esperemos que pronto podamos organizar una fiesta comunitaria (la fiesta es el acto más importante para hacer comunidad).

Solicitud de apoyo a la comunidad Mazahua

Primero: una disculpa. Intenté enviarte este mensaje por FB, pero las políticas de este servicio de redes me lo bloquearon por la cantidad de destinatarios así como por el largo del mensaje. Al mismo tiempo no quería hacerlo tan público (solo a un grupo determinado de personas). El mensaje era el siguiente (del cual solo se envió el link),

Hola, espero que tú y tu familia estén bien. Hace unos días emprendí con mis estudiantes de 3o semestre de medicina una acción para apoyar a la comunidad indígena mixteca baja de SLP. Puedes revisar el proceso aquí. https://elgarambullo.home.blog/2020/05/09/apoyo-a-la-comunidad-indigena-mixteca-baja-de-san-luis-potosi/

El problema es el siguiente: hay otras comunidades indígenas y otras familias que requieren de nuestra solidaridad.

Si tú fuiste mi estudiante, o quizá ya eres mi colega también, entonces sabes de qué hablo y probablemente tú estés emprendiendo tareas similares. La comunidad indígena mazahua de SLP vive una situación agravada: ya no hay ventas de sus artesanías y flores; y vienen los momentos más agudos de la cuarentena; al respecto, también estoy pensando en la manera de apoyar a las personas con discapacidad que viven de la limosna.

Por lo pronto, el próximo sábado 16 haremos otra colecta de despensas para la comunidad mazahua. Si te interesa participar te envío las instrucciones a continuación. En estos días, estoy redactando un artículo para explicar quiénes son estos mazahuas potosinos.

1. Enviarme un mensaje al celular 4444025239 o por messenger diciéndome que estás interesad@ en participar (la idea es reunir 20 despensas, dentro de 1 semana organizaremos otra colecta más).

2. Comprar una despensa de productos no muy perecederos tales como sopas, arroz, frijol, azúcar, atún, sardinas, galletas, aceite, jabón, etcétera. No importa el precio, ni la cantidad de productos, solo que estén en buen estado y/o no caducos.

3. Limpiar los productos con agua con jabón y cloro y empacarlos en una caja o bolsa.

4. Entregar la despensa en el punto de reunión (por confirmar). Presentarse con cubre bocas, lentes o visera. No quedarse a platicar. Solo entrega y recepción de productos. O bien, indicar una dirección a donde recoger el apoyo.

5. La idea es reunir 20 despensas. (las próximas 20 son para personas con discapacidad que viven de la limosna).

6. Si lo deseas puedes acompañarnos a entregar las despensas el domingo 17 por la tarde, en el lugar que nos ha indicado la comunidad (Por los Magueyes). Pero cada quién deberá ir en su propio vehículo y será una entrega de “pisa y corre”.

No hay retribución más que el mejoramiento de nuestra organización. Tomaremos fotos y video para registrar el proceso y volverlo transparente; y así poderlo replicar, por lo menos una vez más con las personas con discapacidad.

Te deseo lo mejor
Dr. León García Lam

Apoyo a la comunidad indígena Mixteca Baja de San Luis Potosí

Del 1 al 7 de mayo de 2019, San LUis Potosí, S.L.P.

Momento de la entrega, el jueves 7 de mayo de 2020, en la Comunidad Mixteca Baja de San Luis Potosí ubicada en la cercanía de la colonia Los Vergeles

Despensas en la pandemia

Hace unos días me llegó al celular una imagen de la comunidad Mixteca Baja de San Luis Potosí, en donde anunciaban trueque de despensas por artesanías para mitigar la falta de ingresos debido a las bajas ventas. Plantee el problema con mis estudiantes de 3º semestre de Medicina de la Universidad Cuauhtémoc, cursantes de la materia de Antropología Médica. A su vez, ellos vieron frustrados sus planes de trabajo de campo, porque teníamos planeada una visita a las comunidades indígenas nahuas de Axtla de Terrazas, cuando nos agarró la cuarentena, que nos obligó a cancelar todo.

Así que en cuestión de días resolvimos cada quién armar una despensita, limpiar los productos con agua y cloro, empaquetar los productos y con “Su sana distancia” nos vimos en las cercanías de la Universidad. Recaudamos 17 despensas que fueron entregadas a la Comunidad Mixteca Baja el 6 de mayo de 2020. Las fechas de entrega se nos acomodaron muy bien (corrimos esta vez con suerte), porque de esta manera el apoyo ayudará a que estas familias se mantengan en aislamiento durante los días más agudos del contagio.

Un problema fue organizar el mecanismos de recolección, para garantizar el aislamiento. Optamos por entregar de manera rápida y protegida en las inmediaciones de la Universidad -punto común a nuestra comunidad escolar- sin embargo, no tod@s pudieron entregar la despensa así. Hubo que pasar a algunos domicilios y hubo quién la envió desde localidades del interior del Estado. Fabiola Ávila colaboró con el traslado de las despensas durante los dos días de recolección.

Los estudiantes que no se encuentran en San Luis Potosí acompañaron la actividad con acciones similares en sus propios lugares. Ahora pienso si esta acción podría replicarse o si ya se está replicando. ¿Cómo sacar ventaja de la organización social preexistente? ¿Cómo generar solidaridad? ¿Cómo generar solidaridad sin que sea caridad?

En San Luis Potosí, colaboraron

Karime Monserrat Flores Macias, Osiel González Villegas, Aldo Martínez Domínguez, José Gerardo Sánchez Sánchez, Sarahí Salazar García, Arantxa Gómez, Idalia Guadalupe Ramírez, Alonso, Salma Mendoza, Mendoza, Israel Saucedo, Sánchez, Andrea Sofía Castillo, Reyna, Claudia Isela Galván Leos, Diana Stephania Jiménez Vértiz, Dafne Martínez Vázquez y Fabrizzio Puente Gallegos.

En otras comunidades participaron María Fernanda Coronado García y Héctor Francisco Santamaria Salazar.

Las imágenes cuentan con la autorización de quienes aparecen en ellas.

Datos sobre la entrega

La mayoría de las cabezas de familia de la comunidad indígena Mixteca Baja de San Luis Potosí han salido los últimos días a buscar el sustento, arriesgándose al contagio. Les he preguntado si han preparado un plan por si ocurre algún contagio en la comunidad y me han respondido que no. Algunos piensan que la enfermedad no existe. Me comentaron el caso de Las Lomas en donde a un individuo lo “capturan” y después lo liberan al dar negativo. Los indígenas mixtecos potosinos piensan que la muerte está al acecho en el hospital (y estoy seguro de que, en muchas comunidades pames y campesinas de la Zona Media, piensan de manera similar). Difícilmente se prestarían para asistir a una clínica. Entonces el riesgo de contagio se vuelve mayor. Cuántas comunidades se van a contagiar y por no asistir a las clínicas y por no contar con procedimientos de aislamiento aumentarán las cifras de la pandemia.

Esta acción se relaciona con el proyecto Mixtecos en San Luis.

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